La principal fuente de estadísticas laborales

© PAG-ASA, Massimo Timosi

Comprender la magnitud de la trata de seres humanos para trabajos forzados

La OIT, la ONUDD y la OIM colaboran en la elaboración de directrices estadísticas mundiales.

Hacer mensurable lo invisible

La trata de personas con fines de trabajo forzoso constituye una profunda violación de los derechos humanos y las normas laborales, y persiste en todo el mundo a pesar de los importantes esfuerzos realizados para combatirla. Disponer de datos precisos y fiables es esencial para la prevención eficaz de este delito, la protección de los supervivientes, el procesamiento de los autores y la elaboración de políticas informadas. Sin embargo, los sistemas estadísticos diseñados para medir este delito siguen siendo a menudo fragmentarios e inadecuados.

Durante más de dos décadas, la OIT ha encabezado los esfuerzos mundiales para medir el trabajo forzoso. Desde 2005, la OIT ha publicado cuatro influyentes ediciones de las Estimaciones Mundiales del Trabajo Forzoso, dando forma a la promoción y la política internacionales. Las últimas estimaciones indican que en 2021 habrá aproximadamente 27,6 millones de víctimas del trabajo forzoso, lo que generará unos beneficios ilegales estimados en 236.000 millones de dólares anuales. La OIT también ha avanzado en el establecimiento de normas estadísticas, culminando en la Conferencia Internacional de Estadísticos del TrabajoCIET) de 2018, que aprobó las Directrices relativas a la medición del trabajo forzoso.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) elabora periódicamente su Informe Mundial sobre la Trata de Personas (GLOTIP), utilizando datos administrativos de más de 150 países. El GLOTIP de 2024 identificó casi 75.000 víctimas de trata detectadas para 2022 o los datos disponibles más recientes, en los que el 42% de las víctimas lo fueron con fines de trabajo forzoso. Esta marcada diferencia de magnitud en la medición de conceptos relacionados subraya la complejidad de detectar y medir la trata de personas y hace hincapié en la necesidad de métodos de medición exhaustivos. También subraya que los registros administrativos sólo reflejan la punta del iceberg, ya que la mayoría de los casos de trata de personas con fines de trabajo forzoso no se detectan debido a la naturaleza oculta y coercitiva de estos delitos. En este contexto, los métodos especializados, como las encuestas estadísticamente representativas, son esenciales para proporcionar estimaciones de prevalencia más precisas y exhaustivas que permitan comprender plenamente la magnitud de este delito y la brecha existente entre las víctimas detectadas y los casos estimados. Las encuestas que utilizan métodos especializados pueden ir más allá de los límites de la detección de datos administrativos para captar las experiencias vividas por las víctimas que nunca se reunieron con las autoridades, ofreciendo perspectivas cruciales para la prevención, la protección, el enjuiciamiento y la planificación de políticas.

También cabe señalar que los datos administrativos sobre la trata de personas siguen siendo dispersos e incoherentes a escala nacional. Para hacer frente a esta situación, la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas (UNSC) aprobó en 2025 la Clasificación Internacional de la Trata de Personas (IC-TIP), desarrollada por la UNODC y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La IC-TIP proporciona una metodología mundial armonizada para la recopilación de datos administrativos sobre la trata de personas, mejorando significativamente la comparabilidad y la calidad de los datos. Es esencial considerar que los datos administrativos y los datos de encuestas estadísticamente representativos son complementarios; unos mejores registros administrativos pueden mejorar el diseño de las investigaciones para las encuestas que tratan de descubrir la magnitud oculta de la trata de personas.

Mejora de las normas estadísticas: Hacia unas directrices para medir la trata de personas

En 2023, se creó el proyecto de Herramientas Estándar para el Análisis de la Trata de Personas (STATIP) con el apoyo de la Oficina de Vigilancia y Lucha contra la Trata de Personas (Oficina TIP) del Departamento de Estado de Estados Unidos. Se trata de un proyecto conjunto de las Naciones Unidas dirigido por la OIT, la ONUDD y la OIM, con el Center on Human Trafficking Research and Outreach (CenHTRO) de la Universidad de Georgia como socio académico. Este proyecto interinstitucional aborda las lagunas en la medición, tendiendo puentes entre las definiciones jurídicas y los marcos estadísticos de la trata de personas y el trabajo forzoso. El principal objetivo de este proyecto es elaborar orientaciones estadísticas concretas para ayudar a las Oficinas Nacionales de Estadística (ONE) y a otras instituciones a generar estadísticas oficiales de alta calidad y comparables a escala internacional sobre la trata de personas con fines de trabajo forzoso. El proyecto pretende desarrollar metodologías de encuesta sólidas y probadas sobre el terreno que aborden la naturaleza compleja y a menudo oculta de este delito. Racionaliza la orientación estadística, reduciendo la confusión, la duplicación y la ineficacia al facilitar la alineación de herramientas y preguntas desarrolladas por diferentes actores con normas y marcos unificados en los ámbitos de la trata de personas y el trabajo forzoso.

Unir las definiciones jurídicas y los marcos estadísticos

La trata de personas se define en el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños (2000), también conocido como Protocolo de Palermo, que incluye tres términos principales: actos (captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas), medios (el uso de coacción o engaño) y formas de explotación (identificando el trabajo forzoso como una de ellas). El trabajo forzoso, descrito en el Convenio nº 29 de la OIT (1930), se refiere al trabajo involuntario realizado bajo coacción. Si bien las directrices estadísticas para la medición del trabajo forzoso fueron adoptadas por la Conferencia Internacional de Estadísticos del TrabajoCIET) en 2018, sigue faltando una norma comparable para la trata de personas, lo que complica la recopilación de datos y las respuestas políticas.

Traducir los conceptos legales de trata -originalmente para el enjuiciamiento- en un marco estadístico para medir la victimización es complejo, pero es posible. Las definiciones jurídicas se basan en conceptos amplios como la intención, la coacción y la explotación, elementos que son difíciles de observar directamente y que, por tanto, plantean problemas de medición. Los marcos estadísticos requieren términos mensurables y observables para medir la victimización de forma coherente. Al traducir estos conceptos abstractos en variables e indicadores mensurables, el proyecto STATIP crea metodologías estandarizadas de recopilación y análisis de datos para apoyar la formulación de políticas basadas en pruebas, al tiempo que permite tener en cuenta la legislación y la práctica nacionales a la hora de realizar investigaciones.

Diversos métodos de encuesta para una información exhaustiva

Para medir y responder eficazmente a la trata de seres humanos con fines de trabajo forzoso, el proyecto fomenta y orienta el diseño y la aplicación de metodologías de encuesta tanto generales como específicas. Juntos, estos enfoques pueden generar una comprensión más precisa, matizada y procesable del delito en diferentes entornos y grupos de población.

Encuestas a la población general

  • Una encuesta general de población -o un módulo específico dentro de una encuesta existente en el sistema estadístico nacional- tiene por objeto estimar la prevalencia de la trata en poblaciones más amplias. Su diseño a gran escala y representativo garantiza la armonización con las necesidades de seguimiento de los marcos internacionales y los compromisos de acción nacionales en materia de trata de personas.
  • Dado que estos fenómenos son relativamente raros y a menudo están ocultos, estas encuestas deben basarse en tamaños de muestra muy grandes para producir estimaciones estadísticamente sólidas. Para hacer frente a estos retos inherentes, STATIP está promoviendo una serie de innovaciones metodológicas para que el muestreo sea más eficaz y eficiente en el uso de los recursos. Entre ellas se incluyen las encuestas vinculadas, el sobremuestreo de subpoblaciones de las que se sabe que presentan un mayor riesgo, el muestreo selectivo de hogares con indicadores de riesgo específicos y el muestreo por conglomerados adaptable.
  • Además de la estimación de la prevalencia, las encuestas de población general también sirven para fines más amplios: contribuyen a la concienciación pública, refuerzan la visibilidad de la trata y el trabajo forzoso en los ecosistemas de datos nacionales, complementan los datos administrativos disponibles que no ofrecen una imagen completa del problema (cifra oculta) y apoyan la elaboración de políticas basadas en pruebas.

Encuestas específicas

  • Las encuestas específicas se centran en poblaciones vulnerables o con mayor riesgo de ser víctimas de la trata, o en sectores concretos de países en los que las condiciones laborales pueden incumplir las normas nacionales e internacionales. Estas poblaciones suelen estar infrarrepresentadas en las encuestas generales, pero están más expuestas a los riesgos de la trata.
  • Estas encuestas son fundamentales para la programación, ya que proporcionan la información detallada y específica del contexto necesaria para adaptar las intervenciones, asignar los recursos de forma eficaz y medir el impacto de la victimización para abordar las necesidades específicas de los grupos afectados. Además, las encuestas específicas pueden diseñarse para hacer un seguimiento de los cambios y evaluar el impacto de las iniciativas contra la trata a lo largo del tiempo, ofreciendo una herramienta para evaluar la eficacia de las estrategias de prevención y protección.
  • Para mejorar la calidad de los datos en contextos difíciles, STATIP fomenta el uso de enfoques de muestreo modernos y no probabilísticos que permitan realizar inferencias estadísticas válidas para poblaciones de difícil acceso. Entre ellos se encuentran las técnicas basadas en redes, como el muestreo dirigido por el encuestado (RDS) y sus variantes metodológicas, que son especialmente eficaces para llegar a poblaciones ocultas o estigmatizadas. El Foro de Innovación para la Reducción de la Prevalencia(PRIF), dirigido por la Universidad de Georgia, ha puesto a prueba varias de estas metodologías en los últimos años, ofreciendo valiosas lecciones para su futura aplicación en diversos entornos.

Rigor ético y metodológico en las encuestas

Diseñar y recopilar datos sobre temas delicados como la trata de personas para trabajos forzados requiere tanto rigor ético como precisión metodológica. Por ello, las herramientas que se están desarrollando para el proyecto STATIP están diseñadas no sólo para medir la victimización por trata, sino también para hacerlo de forma que promueva la comparabilidad, la coherencia y la cohesión en diferentes contextos.

Para garantizar la coherencia con las definiciones y los marcos jurídicos, las herramientas deben cumplir requisitos analíticos exigentes. Éstos se traducen en dimensiones específicas que las encuestas deben captar. Identificar estadísticamente a las víctimas puede requerir combinar múltiples variables y preguntas de encuesta, dependiendo de las especificidades de la explotación. Al mismo tiempo, el proyecto da prioridad a la creación de instrumentos lógicos, fáciles de seguir y que reduzcan al mínimo la carga de los encuestados, buscando un equilibrio entre la profundidad analítica y la utilidad práctica.

Para evitar los riesgos de hipersensibilidad (falsos positivos) e hiposensibilidad (falsos negativos), el cuestionario se somete a rigurosas pruebas cognitivas mediante protocolos estructurados. En todo el proceso de recopilación de datos se incluyen salvaguardias éticas, como el consentimiento informado, la formación exhaustiva de los encuestadores, los protocolos de seguridad, los procedimientos de remisión y las pruebas previas específicas del contexto.

STATIP se basa en la profunda experiencia de la OIT en este campo, haciendo uso de recursos establecidos como las Directrices CIET 2018, la edición 2024 de "Hard to See, Harder to Count", y el Informe de Síntesis sobre Encuestas Nacionales de Trabajo Forzoso (2024). También incorpora enfoques centrados en los encuestados inspirados en el trabajo innovador de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) del Reino Unido. STATIP también se basa en las lecciones aprendidas por la ONUDD en la aplicación de encuestas sobre victimización delictiva, en particular en el reconocimiento de la importancia de un diseño sensible de las preguntas, la formación de los entrevistadores y las salvaguardias éticas para obtener respuestas fiables sobre experiencias estigmatizadas y no denunciadas. Estas lecciones subrayan la necesidad de un encuadre cuidadoso, una terminología culturalmente apropiada y una fuerte protección de la confidencialidad de los encuestados, todo ello integrado en la metodología del STATIP para mejorar la calidad de los datos y la seguridad de los encuestados en la medición de la trata de personas.

Combinando una metodología sólida con una diligencia ética, STATIP pretende producir datos fiables y procesables, respetando al mismo tiempo la dignidad y la seguridad de todos los encuestados.

Un proceso creativo e integrador con los Estados miembros y los INE

STATIP involucra activamente a los INE, los ministerios, la sociedad civil, las OSC, los grupos de supervivientes, los especialistas sectoriales, los mandantes tripartitos, los académicos y otras partes interesadas en el desarrollo del conjunto de herramientas de encuesta y la norma estadística. En 2024, junto con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de Perú y la Oficina de Estadística de Uganda (UBOS), la OIT organizó reuniones regionales de grupos de expertos (EGM) en Lima (Perú) y Kampala (Uganda), en las que participaron más de 30 INE y organizaciones regionales en debates para crear, probar y perfeccionar las herramientas. Se celebrarán más reuniones de grupos de expertos para garantizar la representatividad de todas las regiones del mundo. También se celebrará una consulta mundial sobre las directrices y herramientas estadísticas. Estos diálogos garantizan que las herramientas estadísticas reflejen las diversas realidades nacionales.

Progresos y próximos pasos: Un enfoque por fases

El enfoque estructurado de STATIP incluye:

  • 2023-2026: Desarrollo metodológico, acompañado de revisiones técnicas iterativas y consultas a las partes interesadas.
  • 2025-2026: Pruebas piloto en países seleccionados, garantizando la representatividad regional, para informar sobre el perfeccionamiento y la validación del instrumento.
  • 2026: Finalización de todas las herramientas estadísticas, incluidas las directrices estadísticas, los instrumentos de medición, los manuales de formación y las orientaciones éticas. Presentación del proyecto de directrices estadísticas para su consulta mundial.
  • 2027: Presentación de las directrices estadísticas definitivas a la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas para su examen y aprobación oficiales.

Hacia una acción basada en pruebas

La medición precisa de la trata de seres humanos es esencial para revelar su magnitud de forma comparable a escala mundial, prevenir la trata, proteger a las víctimas y procesar a los delincuentes. STATIP integra el rigor estadístico, las normas éticas y los marcos jurídicos, garantizando su aplicabilidad mundial. También facilita la producción de pruebas sobre "lo que funciona" en el enjuiciamiento, la prevención y la protección de las víctimas. Los datos exhaustivos generados reforzarán la protección, harán avanzar la justicia, permitirán la elaboración de políticas basadas en pruebas y fomentarán la cooperación internacional.

Estamos interesados en seguir colaborando con los INE interesados en probar las herramientas de medición desarrolladas en el marco del proyecto. Para más información o cualquier consulta sobre el proyecto, póngase en contacto con [email protected].

Este artículo ha sido posible gracias al apoyo del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en el marco del Premio nº SSJTIP22CA0028. Las opiniones expresadas en este artículo son las de su(s) autor(es) y no reflejan necesariamente los puntos de vista del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Autores

  • Gady es Economista Principal en la Unidad de Investigación y Evaluación de la Subdivisión de Trabajo de la OIT sobre Principios y Derechos Fundamentales y director del proyecto conjunto OIT-UNODC-OIM STATIP (Herramientas normalizadas para el análisis de la trata de personas). Con la OIT, ha trabajado en el diseño y aplicación de encuestas sobre trabajo infantil y trabajo forzoso en varios países. Anteriormente ha trabajado en diversos ámbitos del desarrollo humano, los grupos marginados y la estadística con el Banco Mundial, la CEPE y el ACNUR, elaborando informes analíticos y políticos.

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  • Luisa es Estadística en la Unidad de Investigación y Evaluación de la Subdivisión de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo de la OIT, donde trabaja en el proyecto STATIP sobre el desarrollo de herramientas estandarizadas para mejorar la medición de la trata de personas. Anteriormente trabajó como investigadora en la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y coordinadora en funciones del Centro de Excelencia ONUDD-INEGI, apoyando a los países de América Latina y el Caribe en la aplicación de las normas internacionales sobre estadísticas de delincuencia, en particular sobre victimización. Su trabajo abarca la asistencia técnica, el desarrollo de herramientas y publicaciones sobre ciberdelincuencia, encuestas sobre consumo de drogas, factores de riesgo y género en las estadísticas de justicia penal. Es licenciada en criminología, justicia penal y victimología.

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