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Indicadores de competitividad (base de datos COMP)

Índice de contenidos

Introducción

La base de datos de los Indicadores de Competitividad (COMP) incluye estadísticas sobre la productividad laboral, el coste de la mano de obra y los precios al consumo.

Productividad laboral

Introducción

La productividad laboral es un importante indicador económico que está estrechamente relacionado con el crecimiento económico, la competitividad y el nivel de vida. La productividad laboral representa el volumen total de producción (medido en términos de Producto Interior Bruto, PIB) producido por unidad de trabajo (medido en términos de número de personas empleadas u horas trabajadas) durante un periodo de referencia temporal determinado. El indicador permite a los usuarios de los datos evaluar los niveles y las tasas de crecimiento de la relación entre el PIB y la mano de obra a lo largo del tiempo, proporcionando así información general sobre la eficiencia y la calidad del capital humano en el proceso de producción para un contexto económico y social determinado.

Dada su utilidad para transmitir información valiosa sobre la situación del mercado laboral de un país, el crecimiento de la productividad laboral fue uno de los indicadores seleccionados para medir el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), en el marco del Objetivo 1 (Erradicar la pobreza y el hambre), y se incluye como uno de los indicadores para medir el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en el marco del Objetivo 8 (Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, la la ocupación plena y productiva y el trabajo decente para todos).1El indicador 8.2.1 de los ODS se refiere a la tasa de crecimiento anual del PIB real por persona empleada. Para consultar la lista oficial de indicadores de los ODS, haga clic aquí.

ILOSTAT presenta estimaciones y proyecciones de la OIT sobre la productividad del trabajo, tanto en términos de PIB por trabajador como de PIB por hora trabajada. Las medidas se convierten a dólares estadounidenses utilizando tipos de cambio o a paridades de poder adquisitivo (PPA).

Método de cálculo

Los indicadores de productividad laboral se calculan de la siguiente manera:

PIB por trabajador = PIB a precios constantes
Número de personas empleadas

PIB por hora trabajada = PIB a precios constantes
Total de horas trabajadas de los ocupados

Fuentes de datos

La información sobre la producción, medida como PIB, se obtiene mejor a partir de las cuentas nacionales de un país. Las encuestas de población activa suelen ser la fuente preferida de información sobre la ocupación (para utilizar en el denominador del indicador de productividad laboral). Dichas encuestas pueden diseñarse para cubrir prácticamente toda la población no institucional de un país determinado, todas las ramas de actividad económica, todos los sectores de la economía y todas las categorías de trabajadores, incluidos los autónomos, los trabajadores familiares auxiliares, los trabajadores ocasionales y los trabajadores con múltiples empleos. Además, estas encuestas suelen ofrecer la oportunidad de medir simultáneamente a los empleados, los desempleados y las personas que no forman parte de la población activa (y, por tanto, a la población en edad de trabajar) en un marco coherente.

También podrían utilizarse otros tipos de encuestas de hogares y censos de población como fuentes de la ocupación. Sin embargo, la información obtenida de estas fuentes puede ser menos fiable, ya que no suelen permitir sondear en detalle las actividades de los encuestados en el mercado laboral.

Interpretación y usos

El crecimiento económico de un país puede atribuirse o bien al aumento de la ocupación o bien a un trabajo más eficaz por parte de los que están empleados. Este último efecto puede describirse mediante estadísticas sobre la productividad laboral. La productividad laboral es, por tanto, una medida clave de los resultados económicos. La comprensión de las fuerzas que la impulsan, en particular la acumulación de maquinaria y equipo, las mejoras en la organización y en la infraestructura física e institucional, la mejora de la salud y las cualificaciones de los trabajadores ("capital humano") y la generación y adopción de nuevas tecnologías, es importante para formular políticas de apoyo al crecimiento económico. Dichas políticas pueden centrarse en la regulación de las industrias y el comercio, las innovaciones institucionales, los programas gubernamentales de inversión en infraestructuras, así como en capital humano, tecnología o cualquier combinación de estos elementos.

Las estimaciones de la productividad laboral pueden servir de apoyo para la formulación de políticas del mercado de trabajo y para el seguimiento de sus efectos. Por ejemplo, una productividad laboral elevada suele estar asociada a niveles altos o a determinados tipos de capital humano, lo que indica las prioridades de las políticas específicas de educación y formación. Asimismo, las tendencias de la productividad pueden utilizarse para comprender los efectos de los acuerdos salariales sobre las tasas de inflación o para garantizar que dichos acuerdos compensen a los trabajadores por las mejoras de la productividad. Por último, las medidas de productividad pueden contribuir a la comprensión de cómo los resultados del mercado laboral afectan a los niveles de vida. 

Limitaciones

Las medidas de la producción nacional se obtienen de las cuentas nacionales y representan, en la medida de lo posible, el PIB a precios de mercado de la economía agregada. Sin embargo, a pesar de los principios comunes que se basan principalmente en el Sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas, siguen existiendo importantes problemas de coherencia internacional de las estimaciones de las cuentas nacionales, en particular para las economías que no pertenecen a la OCDE. Entre los factores que afectan a la comparabilidad de los datos entre países se encuentran las diferencias en el tratamiento de la producción de los sectores de servicios, las diferencias en los procedimientos utilizados para corregir las medidas de la producción por las variaciones de los precios y las diferencias en el grado de cobertura de las actividades económicas informales y de la economía sumergida en las cuentas nacionales.

Las estimaciones de la ocupación corresponden, en la medida de lo posible, al número medio de personas con uno o más empleos remunerados durante el año. En muchos países, las estadísticas sobre el número de trabajadores autónomos y familiares en actividades agrícolas y manufactureras informales son menos fiables que las relativas a los asalariados. Como en el caso de las estimaciones de producción, las estimaciones de la ocupación son sensibles a la infracobertura de las actividades informales o clandestinas.

Más información

productividad laboral

¿Por qué aumentaría la productividad laboral durante una pandemia?

El crecimiento de la productividad del trabajo se asocia generalmente con salarios más altos y mejores condiciones de trabajo. A largo plazo, el aumento de la productividad es clave para el desarrollo económico. Pero, ¿cómo debemos interpretar las tendencias de la productividad durante una pandemia? ¿Significa un mayor crecimiento de la productividad que las empresas y los trabajadores están realmente mejor?

Coste de la mano de obra

Introducción

El coste laboral proporciona una estimación del gasto de los empleadores en la la ocupación de su mano de obra. Complementa a las estadísticas sobre ingresos porque reflejan las dos facetas principales de las medidas de ingresos existentes relacionadas con la ocupación: los ingresos pretenden medir los ingresos de los empleados, mientras que el coste laboral muestra los costes en los que incurren los empresarios por emplearlos.

ILOSTAT contiene una serie armonizada de costes laborales, con unidades de moneda local convertidas a una moneda común. Los datos se desglosan por actividad económica. ILOSTAT también incluye estadísticas estrechamente relacionadas: series armonizadas sobre salarios y estimaciones modeladas por la OIT sobre la participación de los ingresos laborales.

Conceptos y definiciones

El coste laboral es el coste soportado por el empleador en la ocupación de mano de obra en un periodo de referencia especificado. El concepto estadístico de coste laboral comprende la remuneración por el trabajo realizado, los pagos por el tiempo pagado pero no trabajado, las primas y gratificaciones, el coste de la comida, la bebida y otros pagos en especie, el coste de la vivienda de los trabajadores a cargo de los empleadores, los gastos de seguridad social de los empleadores, el coste para el empleador de la formación profesional, los servicios de bienestar y los elementos varios, como el transporte de los trabajadores, la ropa de trabajo y la contratación, junto con los impuestos considerados coste laboral.

El coste laboral y la remuneración de los asalariados son conceptos estrechamente relacionados, con muchos elementos comunes. En algunos casos, cuando no se dispone de datos sobre el coste laboral, ILOSTAT presenta datos sobre la remuneración de los asalariados, concepto definido en el Sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas como la remuneración total, en metálico o en especie, pagadera por una empresa a un asalariado a cambio del trabajo realizado por éste durante el período contable. La remuneración de los asalariados tiene dos componentes principales: a) los sueldos y salarios pagaderos en efectivo o en especie y b) las cotizaciones a la seguridad social pagaderas por los empleadores, que incluyen las cotizaciones a los regímenes de seguridad social; las cotizaciones sociales efectivas a otros regímenes de seguridad social relacionados con la ocupación y las cotizaciones sociales imputadas a otros regímenes de seguridad social relacionados con la ocupación. Este concepto considera la remuneración de los asalariados como un coste para el empleador, por lo que la remuneración es igual a cero para el trabajo no remunerado realizado voluntariamente. Sin embargo, no incluye los impuestos que deben pagar los empresarios sobre la masa salarial, como el impuesto sobre nóminas.

Las series armonizadas presentan los datos en moneda local junto a los convertidos a una moneda común. Las unidades en moneda local se convierten a dólares estadounidenses utilizando los tipos de cambio del mercado y también utilizando las últimas paridades de poder adquisitivo (PPA) disponibles. Las PPA son los tipos de conversión de divisas que igualan el poder adquisitivo de las distintas monedas eliminando las diferencias en los niveles de precios entre países.

Fuentes de datos

Las fuentes de información preferidas sobre el coste de la mano de obra son las encuestas sobre los establecimientos y el coste de la mano de obra, pero en su ausencia se pueden utilizar datos administrativos.

Interpretación y usos

La información sobre los costes de remuneración por hora, al igual que el coste laboral total, es valiosa para muchos fines. El nivel y la estructura del coste de emplear mano de obra y la forma en que los costes cambian con el tiempo pueden desempeñar un papel fundamental en todos los países, no sólo para las negociaciones salariales, sino también para definir, aplicar y evaluar la ocupación, las políticas salariales y otras políticas sociales y fiscales dirigidas a la distribución y redistribución de la renta. Tanto a escala nacional como internacional, los costes laborales son un factor crucial para la capacidad de competir de las empresas y los países. Cuando son específicos del sector manufacturero, los costes laborales sirven de indicador de la competitividad de los productos manufacturados en el comercio mundial. Por ello, los gobiernos y los interlocutores sociales, así como los investigadores y las instituciones nacionales e internacionales, están interesados en disponer de información sobre los costes laborales que pueda compararse entre países e industrias. Asimismo, la medición y el análisis de los costes laborales no salariales se han convertido en una cuestión importante en los debates sobre la flexibilidad del mercado laboral, las políticas de la ocupación , los análisis de las disparidades de costes y las comparaciones de los niveles de productividad entre países.

Limitaciones

Hay que tener cuidado de no interpretar los costes de remuneración por hora como el equivalente del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores, por dos razones. La primera está relacionada con los componentes y la naturaleza de los costes laborales. Además de los pagos efectuados directamente a los trabajadores, el coste laboral incluye también otros costes a cargo del empresario. La segunda razón para diferenciar los costes laborales por hora del concepto de poder adquisitivo de los trabajadores radica en el hecho de que los precios de los bienes y servicios varían mucho entre países, y los tipos de cambio comerciales utilizados para convertir las cifras nacionales en una moneda única no indican las diferencias relativas de los precios.

Precios al consumidor

Introducción

Los índices de precios de consumo (IPC) miden las variaciones en el tiempo del nivel de precios de los bienes y servicios que consumen los hogares. En muchos países, se introdujeron originalmente para proporcionar una medida de los cambios en los costes de vida a los que se enfrentan los trabajadores, de modo que los aumentos salariales pudieran relacionarse con los niveles cambiantes de los precios. Sin embargo, a lo largo de los años, los IPC han ampliado su alcance. Hoy en día, se utilizan ampliamente como indicador macroeconómico de la inflación, una estadística clave para los gobiernos y los bancos centrales para la fijación de objetivos de inflación y para el seguimiento de la estabilidad de los precios. También se utilizan como deflactores en las cuentas nacionales. Con la globalización del comercio y la producción y la liberalización de los mercados, los gobiernos nacionales, los bancos centrales y las organizaciones internacionales conceden gran importancia a la calidad y la precisión de los IPC nacionales, así como a su comparabilidad internacional.

Conceptos y definiciones

El índice de precios al consumo (IPC) mide la variación media en el tiempo de los precios de los bienes y servicios que consume un hogar típico, como los alimentos, las bebidas, el tabaco, la ropa, la vivienda, los combustibles, los electrodomésticos, el transporte, la sanidad y las telecomunicaciones. Esto puede hacerse midiendo el coste de la compra de una cesta fija de bienes y servicios de consumo de calidad constante y características similares, seleccionando los productos de la cesta para que sean representativos del gasto de los hogares durante un año u otro periodo determinado. Este índice se denomina índice de precios de cesta fija.

El índice también puede tener como objetivo medir los efectos de las variaciones de precios en el coste de alcanzar un nivel de vida constante (es decir, el nivel de utilidad o bienestar). Este concepto se denomina índice del coste de la vida (ICV). Un índice de precios de cesta fija, u otro diseño apropiado, puede emplearse como aproximación a un COLI.

El periodo de referencia del índice es el periodo en el que el valor del índice es igual a 100

El periodo de referencia de los precios es el periodo cuyos precios se comparan con los del periodo actual. Es el periodo cuyos precios aparecen en los denominadores de los parientes de los precios.

El periodo de referencia de la ponderación es el periodo, normalmente uno o más años, en el que los gastos sirven de ponderación para el índice. Cuando los gastos son híbridos (es decir, las cantidades de un periodo se valoran a los precios de otro periodo), el periodo de referencia de la ponderación es el periodo al que se refieren las cantidades.

Los datos del IPC en ILOSTAT están desagregados por la Clasificación del Consumo Individual según su Finalidad (COICOP).

Las normas estadísticas relacionadas con el IPC se describen en la Resolución relativa a los índices de precios al consumo. Para más detalles, consulte también el manual del IPC.

Método de cálculo

El IPC se construye como una media ponderada de un gran número de índices elementales agregados. Cada uno de los índices elementales agregados se estima a partir de una muestra de precios de un conjunto definido de bienes y servicios obtenidos en una región específica, o por sus residentes, en un conjunto determinado de puntos de venta u otras fuentes de bienes y servicios de consumo. Dados los múltiples usos del IPC, existen varias formas de construirlo.

El IPC puede construirse como un índice de precios de cesta fija en el que se controla la variación del precio de una cesta de bienes y servicios, representativa del patrón de consumo de un hogar durante un periodo de referencia.

El IPC también puede adoptar la forma de un índice del coste de la vida (ICV) en el que se miden los "efectos de las variaciones de los precios sobre el coste de alcanzar un nivel de vida constante (es decir, el nivel de utilidad o bienestar)". Como los precios de los distintos bienes y servicios no cambian todos al mismo ritmo, un índice de precios está diseñado para reflejar sus movimientos medios. A un índice de precios se le suele asignar un valor de 100 en un periodo base del índice seleccionado, y los valores del índice para otros periodos de tiempo pretenden proporcionar una estimación de la variación porcentual media de los precios en comparación con el periodo base.

Además del nivel del índice que muestra el cambio desde el periodo de referencia del índice, también es útil presentar índices derivados, como el que muestra los cambios en los principales agregados entre: (i) el mes actual y el mes anterior; (ii) el mes actual y el mismo mes del año anterior; y (iii) la media de los últimos 12 meses y la media de los 12 meses anteriores.

Los índices deben presentarse en términos desestacionalizados y no desestacionalizados.

Dado que pueden existir diferencias significativas en los patrones de gasto y/o en la evolución de los precios entre determinados grupos de población o regiones, especialmente en los países en desarrollo, pueden calcularse índices separados para estos grupos de población o regiones.

Interpretación y usos

Un IPC puede utilizarse para diversos fines, siendo los más comunes: la indexación de salarios, alquileres, contratos y pagos a la seguridad social; la deflación del gasto de consumo final de los hogares en las cuentas nacionales; y el uso como indicador macroeconómico general, especialmente para la fijación de objetivos de inflación y de tipos de interés. Los elementos de un IPC también se utilizan a menudo en el cálculo de las paridades de poder adquisitivo y en la extrapolación de las paridades de poder adquisitivo entre los años de referencia, como se exige en el Programa de Comparación Internacional (PCI). Los tres usos principales de los IPC se describen con más detalle a continuación.

Indexación

Un IPC puede utilizarse para la indexación salarial o contractual de cualquier grupo específico, ya sea de una población que adquiere productos o de un subconjunto de productos en sí. En cualquiera de los dos casos, debe representar la cobertura del grupo en cuestión. Por ejemplo, se puede argumentar que las ponderaciones de un IPC utilizado para la indexación de las pensiones deberían cubrir únicamente el gasto de la población de pensionistas. La lista de productos y puntos de venta también podría estar más adecuadamente orientada, si existen los datos. Esto significa, por ejemplo, que un IPC utilizado para la indexación de las pensiones puede utilizar ponderaciones relativas a los hogares de los pensionistas y puede excluir productos que pueden considerarse en gran medida irrelevantes para este grupo de hogares, como los artículos educativos. Del mismo modo, para la indexación doméstica, el IPC debería cubrir únicamente el gasto de la población residente. De forma más general, hay que decidir si el IPC debe ser, en principio, un índice del coste de la vida (ICV) o un índice del coste de los bienes, ya que ambos son conceptos muy diferentes.

Para ciertos tipos específicos de indexación, como los alquileres, los usuarios pueden preferir utilizar sólo el subíndice de alquileres. En tales casos, el subíndice debe tener una calidad estadística suficiente para ese fin.

Deflación de las cuentas nacionales

Esta utilización requiere la coherencia entre los datos de precios utilizados para el IPC y los datos de gastos utilizados en las cuentas nacionales. Ambos conjuntos de datos deben cubrir el mismo conjunto de bienes y servicios y utilizar los mismos conceptos y la misma clasificación, en principio la Clasificación del Consumo Individual según su Finalidad (COICOP). Por ejemplo, las cuentas nacionales exigen la valoración de los bienes producidos para el consumo propio, mientras que esto se excluye a veces del IPC, ya sea por principio o por razones pragmáticas. Esto se aplica principalmente a la valoración de los servicios de las viviendas ocupadas por sus propietarios y al consumo de alimentos producidos por ellos mismos.

Medición de la inflación

Se puede argumentar que los bancos centrales necesitan idealmente un índice oportuno relativo a la inflación total, no sólo a la inflación de los consumidores. Sin embargo, los INE no suelen ser capaces de elaborar tales índices, en parte debido a los problemas de medición relacionados con el consumo público. A falta de un índice de este tipo, la mayoría de los bancos centrales se basan en un IPC, utilizando el concepto nacional, pero medido sobre una base lo más amplia posible, tanto en lo que respecta a los productos como a la cobertura geográfica. Lo mismo ocurre con la utilización del IPC como indicador macroeconómico general.

Limitaciones

El IPC mide la evolución de los precios (es decir, las variaciones relativas) y no los niveles de precios absolutos. El IPC no es una medida completa que refleje todos los cambios de precios en una economía.

Los IPC regionales no pueden utilizarse para comparar las diferencias en los niveles de precios o el coste de la vida entre un lugar y otro, ya que sólo miden los cambios que se producen en cada lugar a lo largo del tiempo.

El IPC no mide el "coste de la vida" tal y como lo entiende la teoría económica sobre el comportamiento de los consumidores. 

El IPC, como todas las demás estadísticas, puede estar sujeto a errores generales que pueden producirse durante cualquier etapa del proceso de estimación, pero también a errores que son exclusivos del IPC (por ejemplo, el sesgo de sustitución y el sesgo de cambio de calidad).

Publicaciones

Nota: Muchas publicaciones sólo están disponibles en inglés. Si están disponibles en otros idiomas, se abrirá una nueva página en la que se mostrarán estas opciones. 

Manual del Índice de Precios de Consumo: Conceptos y métodos | 2020

El manual ofrece una visión general de los métodos y las prácticas que los institutos nacionales de estadística deben tener en cuenta a la hora de tomar decisiones sobre cómo abordar los distintos problemas que plantea la elaboración de un índice de precios de consumo (IPC). Se trata de una actualización del manual del IPC de 2004.

Manual del Índice de Precios de Consumo. Teoría y Práctica.

Este exhaustivo manual ofrece directrices para los institutos de estadística y otros organismos encargados de elaborar los IPC y explica en profundidad los métodos que se utilizan para calcular un IPC. También examina los conceptos y principios económicos y estadísticos subyacentes necesarios para tomar decisiones de manera eficiente y rentable y para apreciar todas las implicaciones de esas decisiones.

Manual de Índices de Precios de Inmuebles Residenciales (IPIR). Edición de 2013

Este manual ofrece directrices exhaustivas para la compilación de los IPIR y explica en profundidad los métodos y las mejores prácticas utilizados para calcular un IPIR. También examina los conceptos y principios económicos y estadísticos subyacentes que guían las opciones metodológicas en las que se basan los índices. El manual se dirige principalmente a los estadísticos oficiales encargados de elaborar RPPI, y proporciona un marco metodológico y práctico armonizado para todas las partes interesadas en su compilación. Escrito por destacados académicos en teoría de números índice y por reconocidos expertos en compilación de RPPI, este manual ha sido coordinado por Eurostat, con la colaboración de la OIT, el FMI, la OCDE, la CEPE y el Banco Mundial.

Fuentes y métodos Volumen 1: Índices de precios de consumo (2013)

El volumen 1 de Fuentes y métodos: Estadísticas laborales presenta descripciones metodológicas de las principales características de las series nacionales de índices de precios al consumo. La edición de 2003 es una versión revisada, ampliada y actualizada de la edición de 1992 y contiene descripciones para 169 países, zonas y territorios.

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